Cenicienta (2015). Crítica

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Cenicienta (2015) es prácticamente un remake de La cenicienta de 1950. De esta forma, se despega de la moda de la reinterpretación  que siguieron películas como Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), Hansel y Gretel: cazadores de brujas (2013) o Maléfica (2014). Kenneth Branagh  ha filmado un cuento de hadas clásico, punto por punto.

Y aunque parezca complicado, la transición de dibujo animado a largometraje con actores de carne y hueso funciona de lujo. Si hasta Gus Gus resulta adorable. Y si lo piensas no deja de ser un ratón muy gordo. Y si veo en la gran pantalla a una rubia hablando con ratones, y me parece una escena tierna y entrañable, es que alguien está haciendo bien su trabajo.

el príncipe de cenicientaA los que no les voy a dar una medalla al acierto va a ser a los de casting. Porque a mi entender Richard Madden, famosísimo por ser Robb Stark en Juego de Tronos, da un poco de mal rollo en su papel de príncipe azul. El muchacho no actúa mal, pero entre que las lentillas azules le hacen  mirada de psicópata y que su rostro no es demasiado dulce, me pasé media película pensando que al final Cenicienta sí que se iba a unir al carro de las vueltas de tuerca con un príncipe diabólico conspirando junto a la madrastra por torturar el alma cándida de Cenicienta. Pero no.

Quitando ese detalle, que no deja de ser una percepción muy subjetiva del que escribe esta crítica, todo lo demás funciona con el candor, la ingenuidad y, no lo neguemos, el ñoñerío que se podría esperar de Disney. Y oye, a mí me ha gustado.Es cursi, sí, pero…¿y qué? No todo van a ser thrillers. Y en estas fechas que corren, con los niños de vacaciones, Cenicienta es una elección muy adecuada para ir al cine en familia.

El equilibrio para que la dosis de azúcar no se dispare demasiado, lo aporta Cate Blanchett. Su interpretación añade los tics de mezquindad necesarios para que la ambiciosa madrastra nos caiga fatal.

la madrastra y las hermanastras de cenicientaLas hermanastras, Anastasia y Drizella, interpretadas por Holliday Grainger y Sophie McShera,son tal cual las recordábamos de los dibujos animados:cómicas, patéticas y faltas de virtud y destreza para cualquier arte. Todo lo contrario que Cenicienta (Lily James) que es muy guapa, muy bondadosa, muy tierna, sabe cantar, monta a caballo, cose, es ecologista y no dice palabrotas. Y claro. Tanta perfección tiene de los nervios a la madrastra, que se venga tratándola con crueldad. Y Cenicienta, que es muy prudente,un poco bobalicona y nada proactiva, en lugar de mandar a esas arpías mandonas a hacerse el desayuno con lo que puedan, se convierte sin rechistar en sirvienta en su propio hogar.

 

Por cierto, durante el visionado de la película me surgió una duda que nunca antes me había planteado: ¿por qué no desaparece el zapato de cristal cuando se disipa el hechizo de madrugada?. Y, otra cosa que no puedo contar porque entraría en el farragoso terreno de los spoilers, pero que dejaré perfilada aquí por si vais al cine a verla. Resulta curioso como una de las razones que da Cenicienta para justificar el porqué no huye con todo su flower-powerismo de las garras de su sádica familia postiza, queda totalmente desacreditada con una posterior decisión. Vamos, que le falta tiempo para tirar sus principios por la borda. Pero bueno, todos somos humanos y dice un sabio que somos tan libres como para contradecirnos. Así que muy bien Cenicienta. Tú a lo tuyo.cenicienta y el príncipe

Hay que ver y juzgar este largometraje como lo que es: un cuento de hadas al uso. Olvídate de los problemas mundanos y sumérgete en una historia contada mil veces, pero que no pierde su encanto de clásico incuestionable del universo de la fantasía infantil. El vestuario, la música, los personajes y los diálogos vuelven a modelar Cenicienta para los espectadores del año 2015. No aporta nada nuevo, pero tampoco necesita hacerlo.

Puedes verla en Kinepolis, Cinema 2000 y Alhsur 

Psicopedagogo

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