Expectativas: ¡malditas manipuladoras!

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chica sentada en una nube feliz, a modo de expectativa. Enfrentada a una imagen de la misma chica cayéndose de la nube. RealidadLas expectativas son una criaturitas malvadas y cínicas que organizan la información distribuyéndola en dos únicos cajones: el cajón de lo que debe ser y el cajón de la injusticia.

Por supuesto esta ordenación va referida a las personas y sus relaciones interpersonales; para los demás asuntos hay una gran diversidad de seres de la expectativa, tantos como efectos producen. Algunos de ellos pueden conseguir que un mismo estímulo, por ejemplo, una película, sea agradable o un auténtico coñazo. Es sin duda una magia poderosa.

Las expectativas que trabajan en el ámbito de la vida social son muy buenas comiéndole la cabeza a la gente: su habilidad para la manipulación es tan exquisita que no habría mejor político que ellas.

Tienen demasiada influencia y la ejercen de forma tan sibilina que no es fácil percatarse de que están inyectando veneno en tu oído y colocando en tus ojos unas gafas de lentes tintadas. Hacen su trabajo concienzudamente, son eficaces y no conocen días festivos: cualquier momento es bueno para elevar un vínculo social al cielo o enterrarlo en el infierno.

escena de expectativas contra realidad en la película 500 days of sumer
Imagen de la película 500 días juntos

Pensando cuál sería la mejor manera de combatirlas, lo único que se me ha ocurrido es el recuerdo. Sí, recordar.

  • Las expectativas nos susurran al oído: gentuza, gentuza, no te presta su coche para ese compromiso en el pueblo, debería hacerlo, debería, debería, debería.Gentuza.
  • El recuerdo escanea tu base de datos vital: me ayudó a prepararme el examen de inglés, vino conmigo a esa fiesta horrible, me invita cada año a su apartamento de la playa.
  • Sentido común: no tiene porqué dejarme su coche. Y no es ninguna gentuza que SIEMPRE me falla porque en muchas ocasiones ha estado ahí.
escena de las dos torres en la que Grima manipula al rey Theoden
Grima, lengua de Serpiente “comiéndole la cabeza” a Theoden. Las expectativas nos manipulan igual

Quizá basten unos minutos para buscar en el recuerdo y admitir que las personas que nos sorprenden con su actitud reprochable no son merecedoras de nuestra inquisición emocional. Quizá sea suficiente la memoria para retractarse y ser flexible; ya que es bastante improbable  que exista nadie en el mundo que puede adecuar su comportamiento en cada ocasión al umbral de nuestras expectativas.

Reflexionando de esta forma descubriremos que la mitad de lo que nos ofende, es culpa del ego hinchado y el  ombligodelmundoidismoY también hay otras veces en la que la única y acertada conclusión a la que llegarás rumiando recuerdos y memoria será esta: ¡¡qué hija de puta es la gente!!

Psicopedagogo

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